domingo, 28 de febrero de 2016

El mundo

Julia, hermosa hija, ojos de estanque con pececitos, manitos de masapán, piecitos de pasta de almendra, pancita de pez globo, muslitos de papel manteca, cachetitos de pan levado, vocecita de gorrión y vocecita de monstruito.
Ahhh, Julia, Julia.
Tus manos y pies trabajan en equipo. Para tocar, tocar, tocar.
Y a veces pareciera que el mundo se inventa de nuevo cuando lo miran tus ojos.

El mundo, ese viejo sin dientes, se pone a bailar tarantela cuando lo miran tus ojos de primavera y cuando lo tocan tus pies/manos de algodón.

El mundo, una lámpara china, roja, con ribetes dorados, suspendida en el aire, inmóvil, esperando por tus ojos de luna marina para volver a vibrar.

El mundo, Julia, el mundo; te lo doy. Es tuyo. Cuidalo como sólo vos sabés cuidar: acariciándolo suavemente en las mejillas cuando despierte, por las mañanas.

lunes, 22 de febrero de 2016

Son tiempos de mirar fotos y ver los parecidos.
Mi conclusión es (además de que sos una alquimia perfecta, magia pura de los genes) que tus ojos tienen una intensidad totalmente nueva y original.

Son tiempos de tus manitos. Tocan y pellizcan y tironean y acarician.

Mi momento favorito del día es cuando te despertás, abrís los ojos, y me tocás la cara con tus manitos.

Y sonreís.

<3

domingo, 24 de enero de 2016

Uno

Uno.
Uno y otro.
Uno está con otro.
Es el tiempo de uno.

Uno de pronto es dos.
Veinticuatro del uno.
Uno saberse dos.
Otro con uno que es dos.
Uno que es dos y con otro son tres.
Uno más otro más uno.

De pronto uno solo, uno sin otro.
Pero uno, dos.
Uno es dos.
Uno y dos son tres, aunque no tanto.

Nueve del cinco.
Uno solo es dos.
Pero ni uno ni solo.

Uno dos.
Uno dos.
Uno dos.
Una forma de ir hacia adelante.

De pronto uno es uno, y también dos.

Tres del diez.
Uno y otro.
Otro otro.
Otro nuevo, uno nuevo.

Uno y dos.
Uno y dos.
Uno y dos.
Una nueva forma de ir hacia adelante.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Doce de noviembre

¿Por qué hoy?
Un poco porque ya nos conocemos mejor. Otro poco porque dormís tranquila en el cochecito y tengo este rato para escribirte. También porque las semanas que ya pasaron me dan cierta perspectiva. Hay algo de camino recorrido.
Pasaron tus primeros días de este lado de la panza, nuestros primeros días de mirarnos a los ojos, mis primeros días de escucharte (¡tu vocecita!), de darte la teta, de mirarte dormir.
Tus ojos, Julia, son un tema aparte. Naciste mirando, mirándonos, como si hubieras venido para eso. Nos miraste con una intensidad tan contundente, hija. No sé qué palabras se le pueden poner a semejante llegada al mundo. Yo entendí que nos interpelabas desde ese instante y para siempre. Que ya no podremos ser sin tu mirada interrogativa, esperanzadora, curiosa, sabia, honesta.
Hace algún tiempo había soñado algo así como que yo miraba el parto de afuera, y que luego te ponían sobre mi pecho y te prendías a la teta con mucha naturalidad. Y fue bastante parecido a eso; una cesárea, que es un poco como mirar de afuera; después esperarnos otro poco, y reencontrarnos en ese abrazo inmenso y diminuto, ese acople perfecto de amor para el que estamos hechas.

Estos días, decía, siento que ya nos conocemos mejor. Te calmás y te dormís escuchando a Johnny Cash. Te angustiás cuando yo estoy triste (¡hija! estoy trabajando en eso).
Comés con pasión, abrojito. Dormís con calma, con desparpajo, con gula. Te sonreís cuando te hablo, y se me aflojan las medias. Sos una bolahermosa, pipona, repollita de bruselas. Sos un sueño de cachetes y rollos.

Te amo cada día más.
Bienvenida al mundo, pequeña bestia. Y gracias.

viernes, 25 de septiembre de 2015

eclipse superlunar

eso es lo que va a ocurrir en la madrugada del lunes 28.
este lunes.
el que viene.
no sé si eso te hará querer nacer antes de tiempo, pero qué linda manera tiene de anunciarte el universo, hija.

el 5 de enero había una luna llena que se caía del cielo, en Cosquín.
y una semana más tarde, una tormenta eléctrica que desordenó el cosmos. nuestro cosmos.
en ese ínterin decidiste bajar.
ahora, nueve meses más tarde, con la panza en cuarto creciente, una luna roja, gigante, va a empapelar la madrugada del lunes. una luna alineada con el sol. cerquita de la tierra. una triangulación perfecta.

acá te espero, pececita. eclipsada por tu presencia cada vez más contundente.

en colores


domingo, 30 de agosto de 2015

30 de agosto

No quiero olvidarme, Julia, de tu danza acuática ni de la cosquilla en el alma que me produce cada uno de tus movimientos.
Quisiera recordar los momentos íntimos, sencillos, que compartimos, conmovidas por un rayo de sol que te abriga a través de mi panza, o por una canción que parece hablar de nosotras, o por esa luz nueva que entra por la ventana de tu habitación, o por el cartel con tu nombre que, desde hoy, cuelga de su puerta. Y el llanto, que empieza a ser de reconciliación, de profunda emoción porque estás llegando, porque te soñé tanto, con tantas ganas, con tan hondísimo amor; y ahí está ahora ese pececito con el nombre "Julia" clavado en una puerta de la casa.
Quiero disfrutar estas últimas semanas de tenerte tan cerca. Quisiera hacer eternidad este momento sin renunciar a tenerte en los brazos, a mirarnos a los ojos, a acariciarte y cantarte de este lado del vientre. Por eso escribo, supongo. Intento hacer palabras las emociones, pero también intento engañar al tiempo, mi amigoenemigo.
Un día, además, vas a aprender a leer y yo voy a regalarte todas estas cosas. Y el bueno del tiempo va a dar un salto, otra vez, y se me hará un poco más simpático, y se me hará otro poco más misterioso.
Te amo.

Mamá.