jueves, 23 de febrero de 2017

Febrero

Tenés un año y -casi- cinco meses, y le das besos a todo el mundo. A papá, a la tía y a mamá (ganamos por afano), pero también a los abuelos, a la tía Nati, a Renata (Tatata), a la tía Deby (Dedii), a toooodos los nenes compañeros ocasionales de colectivo.

Hace un par de semanas aprendiste a decir palabras con "o" porque viajamos con un simpatiquísimo niño llamado Renato, que se ganó tu amor rápidamente haciéndote morisquetas. Y en un viaje en colectivo de 30 minutos te aprendiste su nombre (TatatO).

Te gusta mucho saludar con la manito para "hola" y para "chau". El otro día, me levantaste la remera y saludaste a mi ombligo.

Cuando tu papá te trae del jardín, te gusta golpear la puerta y que yo pregunte "¿quién es?"; te reís a carcajadas. Y es abrir la puerta y que salga el sol en esa sonrisota (los ojos chinos y la nariz fruncida para hacerle lugar en la cara).

Cuando ves comida (porque alguien la está preparando, o porque pasamos por una verdulería), decís "¡MMMMHH!". Y cuando nos ofrecés de comer, en vez de "AMM", decís "MMANN".

Cada vez que bajamos a la estación de subte, tu dedito señala, insistente, el cartel de la película de Batman Lego, al grito eufórico de "Babbaaa"; acto seguido, señalás una publicidad de pipeta en la que posa un simpático perrito, o "baubaubaubau".

Te encanta comer banana, pero, fundamentalmente, te encanta nombrarla: "nanana".

Cuando llegás a casa después de una prolongada ausencia, te reencontrás, feliz, con tus juguetes y con Bruno (Babbo), a quien le prodigás mimos y besos tan pero tan delicados que me matan de amor.


Qué pequeño y hermoso ser humano que sos, hijita.

martes, 10 de enero de 2017

Probando cosas

Test para saber si algo le gustó a Julia:
a) Lo escupe repetidamente = no le gustó.
b) Lo escupe la primera vez, pero la segunda no = le gustó.
c) No lo escupe y señala la fuente de provisión (plato) acompañando con un "¿MH?" bastante agudo = le gustó mucho.
d) No lo escupe, y lo saborea mientras hace un bailecito (balancea, cortito, el torso de un lado a otro) = lo amó.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Efemérides del año y dos meses y medio

Pasan los días sin poder bajar todas estas emociones a palabras y me agarra una desesperación.
Creo que detengo al tiempo escribiendo. A veces lo creo mucho y otras veces lo creo un poco. Pero lo creo siempre.
Creciste muchísimo estos meses.
Ayer, oficialmente, empezaste a caminar. No fueron tus primeros pasos, no. Quiero decir que desde ayer (aunque hoy con mayor seguridad) caminar es tu forma de desplazarte por el espacio. Caminás casi exactamente como una anciana ebria y contracturada. Y feliz. Y perdés el equilibrio porque esa felicidad te desborda, y te reís a carcajadas, histérica, eufórica por andar sobre tus pies.
Además están saliéndote las dos paletas. Y ¡oh casualidad! estás FANATIZADA con una canción sobre unos conejos. Esa canción es lo que muchos días nos permite separarnos sin angustia. Los conejos comen zanahoria y tiran besos. Y resulta que también, no hace mucho, aprendiste a dar besos. La novedad es que ahora te gusta darlos, a veces sin que te los pidamos. A tu tía Lai, sobre todo.
También estás muy contenta con las frutas de temporada. El durazno te enloquece, cabecita de melocotón. Te gusta comer sola; con cuchara, tenedor y manos. Y también te gusta comer un poquito de mi mano, como un pajarito; dar una vuelta alrededor de la mesa ratona, o ir hasta el balcón, y volver.
Bruno y vos se hicieron muy amigos. Son compañeros de balcón y de siesta. Vos lo besás, lo acariciás y lo peinás. Él te ronronea y algunas veces te tira lengüita, aunque no te quedes muy quieta para recibir sus apestosísimos besos.
Tu palabra estrella es "Babo". Equivale a: Bruno, Batman, Bebé y Pepo. Todo un clan de personajes de tu vida ahora mismo.
Cuando te ves en el espejo y en videos decís "Tata". Y hace poco aprendiste a decir no, en alemán: "nein". Aunque casi siempre es más vehemente, acompañado de gestos de rechazo con las manitos: "neineineinei".
Ya dormís en tu habitación -casi- toda la noche. A veces te extraño y te llevo conmigo. A veces me quedo en tu cama, porque no me dejás ir. Formas del amor y de la contractura.

En un mes y medio vas a empezar a ir al jardín, en formato de colonia. Te voy a comprar una mochilita y todo.
Lo escribo y se me llenan los ojos de emoción, de nostalgia y de orgullo. Quiero que crezcas pero, sabés, no quiero que crezcas. Sos tan hermosa, tan graciosa y perfecta.

Por eso escribo todo esto. Para sacarle una foto a mi corazón a tus catorce meses y medio.

ESTA foto te la sacó Mili <3

Canción de Julia en camino - 29/01/2015

La luna vino grande
Llena de grillos
Uno verde y fisgón
Otro gris patudo
Otros negros, nadadores
Nocturnos zanjadores

Fueron los verdes del cerro
Los rayos los truenos
La lluvia y el miedo
La mañana de pájaros
A puro cantar

Aire que entra y se queda
Piedritas de enero
Tibieza de sol
Aire verde montaña
Luna tiernita en el cielo
A puro brillar

Vino bajito bajando
Cantando vino
Pajarito de enero
Se quedó a nadar

Fueron los truenos
Los grillos los miedos
Los verdes del cerro
La mañana de cielo
A puro entibiar

La luna vino grande
Aire de enero nuevo
Se llenó de brillos

La luna de grillos
Nocturna loba
Aullando su sombra sola
A puro lunar
Se quedó a nadar

domingo, 16 de octubre de 2016

Día de

Hoy es mi segundo día de la madre como mamá de Julia. Este tiene un matiz diferente que el primero, en el que todo era tan nuevo, confuso, intenso (justísima palabra que me regaló mi amigamadre Natalia Rubinstein). Tan puerpérico.
Por supuesto que la intensidad sigue; cómo no va a ser intenso compartir cada día con este bicho bolita que se pasea por toda la casa, que sonríe cuando le ofrezco una galletita de arroz, que suspira cuando amanece y ve al gato, que señala con vehemencia las cosas que quiere, que aplaude cuando logra subirse al autito, que me mira tan profundamente a los ojos mientras toma la teta, con tal inspiración, y de pronto la suelta y me dice "babababa", sonríe y sigue. En fin, podría ser eterna esta lista de pequeñas maravillas que son Julia. Agradezco al universo por Julia, por sus ojos que se parecen a los míos y también a los de su papá, por su sonrisa desmesurada, por esa natural inclinación que ya tiene a ser un amor de persona.
Ser mamá -lo hablaba ayer en terapia- no me define. Julia, por suerte, no está en este planeta para completarme ni para llenar un vacío. Ella es ella; y me regocija su existencia, y la posibilidad de tenerla cerca, porque nunca jamás amé tanto a nadie en el mundo. Ser mamá no me define, pero me hace mejor persona, seguro, y además me hace muy feliz.
<3
Feliz día a todes

lunes, 15 de agosto de 2016

hoy

De cuando en cuando el gato cela a la hija y la hija cela al gato, y nos amontonamos los tres así, disfuncionalmente amontonados; y la hija mira al gato, yo miro a la cámara y el gato mira la pared, disimulando que aunque él llegó primero -al regazo, a la vida- ella llegó como tornado y dio vuelta las palmeras.
Una familia. Algunos dicen miau y dejan caminitos de patas estampadas en las cerámicas; otros dicen bau y ebbb y ta, na, ma, y dejan pegote de vitina en sillas y sillones; otros vamos dejando estas palabritas que no suenan más que al escribirse, y después se llaman a silencio y se llaman en el silencio. Se amontonan, también, las palabritas. Para Julia. Para siempre.

domingo, 29 de mayo de 2016

ta ta ta ta

Tengo que hacer el intento de poner en forma de palabras algunas cosas, Julia, porque estoy en deuda con ellas -las palabras-.
Te explico: las palabras son muy buenas amigas mías porque hacen cosas hermosas con lo feo y con lo triste, y porque hacen visible lo invisible. Y también porque saben dejar ciertas cosas bajo un prudente misterio.

Quiero escribirte, entonces, muchas palabras amigas para que puedas recordar estos momentos de ta ta ta ta. La memoria tiene palabras, imágenes, sonidos, olores, sabores. Algunas cosas las guardamos en fotos. Otras en videos. Los olores -ya verás- volverán una tarde cualquiera, lejos de casa; o una mañana, o una noche... en fin; los olores vuelven sin avisar y te sopapean en medio de cualquier situación. Los sabores, bueno... a esos, a veces, hay que recrearlos. Por eso me gusta tanto cocinar.
Pero las palabras tienen esa forma tan elegante de ser memoria. Quedan escritas (en un papel, o en una computadora; también las hay fijadas en la mente) y se llenan de tiempo, y engordan de distancia. Las palabras-memoria no pueden disimular su condición de espejismo. Están -como esto que escribo ahora- donde antes no había nada. Lo que pienso ahora que estoy escribiendo no es exactamente la maraña de cosas que estaban en mi cabeza antes de iniciar el acto de escribir. Las palabras-memoria, Julia, se inventan a sí mismas.
Así es que me siento y escribo para dejarlas salir, para que existan y hagan un poco más grande este instante de vida en el que a vos te gusta repetir que ta ta ta ta; a veces hei, heidi, dei, deie. Esas son tus palabras, que están en deuda con vos por hacerlas tan hermosas y cómicas; por hacerlas sonar con tan grande regocijo. Yo las tomo prestadas para este mensaje, así las transformo en memoria.

Y ahora me voy a mirarte, y a conmoverme, otra vez, con tus cachetes de durazno que se avienen tan graciosamente a la ley de gravedad; tus cachetes pompas de jabón, despiertos mientras vos dormida.