sábado, 4 de julio de 2015

Nos esperamos pacientemente. Amorosamente.
Yo me hago preguntas.
Y me asusto. Y me ilusiono. Y me río.
Vos nadás en tu pequeño océano boca abajo.

Acá afuera es invierno, y a veces me da por llorar un día entero.
No es tu culpa, no. Te lo digo bajito y creo que entendés.

Yo quiero ser, para vos, la mejor versión de mí misma.

Te espero y trabajo, mientras vos crecés otro rato.

Acá afuera es invierno y me da por comer chocolate.
Y nos desparramamos las dos, y la tristeza se pliega y se guarda como un pañuelo.

El tiempo pasa extrañamente cuando uno está solo.
No sé qué se hace del tiempo, por ejemplo, en las tardes de sábado.

Ahí adentro, hija, ¿el tiempo no existe?

Trabajo en la sombra de mis miedos, que son como un árbol bajo la tormenta.
Las ramas se agitan, se proyectan como un monstruo terrible, como una cabeza de Medusa.
Pero hay que mirar a los ojos. Al ojo de la tormenta, aunque me convierta en piedra.

Quiero ser ladrillo. Fortaleza y también escalera. Piedra sobre piedra, despacio, me reconstruyo.

Después nos veremos las caras y  tal vez el tiempo estalle, como una piñata.

Vas a darle cuerda al reloj, pequeño cronopio.

domingo, 21 de junio de 2015

Solsticio de invierno

Hijita de las cuatro estaciones:

Allá, en el verano de los grillos, te hicimos upa bajo una luna de reyes.
El otoño nos encontró deshojando árboles que otra vez fueron verdes. Todas las hojas se cayeron, no se salvó nada. Alfombra crujiente para esperarte, dormida. Colchón amarillo para que pises con tus pies blandos, de pan, otros muchos otoños, más felices que este.
Ahora es solsticio de invierno. La estación para esperarte, redonda como la luna, como la gota que quiere y no desprenderse del marco de la ventana. Para abrigarte otro rato hasta que la luna vuelva a llamarte, como sabe llamar a los peces.
Te veremos en primavera, floreciendo como un tilo dulce. Te veremos llegar a esa estación con tu valija de colores, y quedarte dormida en nuestros brazos, y sonreírle al tiempo, a las ganas, a los miedos, a los recuerdos tristes. Como en un sueño, pero con luna nueva. Y toda, toda tuya.

De antes del tiempo

Hijitx:
No sé dónde estás vos; nosotros estamos acá, en Cosquín, que es muy lindo. Hoy es jueves, 8 de Enero, y amaneció soleado, cantando los pajaritos.
El lunes que pasó había una luna llena, redonda y amarilla, a la que miramos un rato largo. Creo que entendió. Y si esta no es, será la próxima. O la siguiente.
Nosotros -yo- no sabemos si estás ahí, en la luna. Pero por si acaso le pedimos.

viernes, 22 de mayo de 2015

Promesa

Qué maricotas estoy, Julia.
Te movés y sonrío. Qué sonrío: se me escapa la sonrisa como un cuis.
Es tan nuevo. Tan hermoso y extraño.
Anoche soñé con un niño. En una librería. No sé si eras vos, pero cuidar a ese niño y mostrarle los libros me hacía cosquillas exactamente en el mismo lugar que tus pataditas. Hondo. Nuevo y raro.

Mirá, esta canción, qué hermosa. Me hace llorar, como casi todo. Es para vos.
Escuchala. Más tarde te la canto. Más adelante la cantamos juntas.




Mamá sabe bien
Perdí una batalla
Quiero regresar
Sólo a besarla

No está mal
Ser mi dueño otra vez
Ni temer que el río sangre y calme
Al contarle mis plegarias

Tarda en llegar
Y al final, al final
Hay recompensa

Mamá sabe bien
Pequeña princesa
Cuando regresé
Todo quemaba

No esta mal
Sumergirme otra vez
Ni temer que el río sangre y calme
Sé bucear en silencio

Tarda en llegar
Y al final, al final
Hay recompensa
En la zona de promesas

lunes, 18 de mayo de 2015

había una vez

El pasado. El futuro. 
Pum.


Pero qué felices fuimos, hija. Te lo juro.

Julia

Hija.
Tu nombre me sabe a vuelta carnero.

Te hablo. Te canto.
Vos bailás.

Te despertás conmigo
comiendo chocolinas.

Nos hacemos saber, de a poco.
Que ahí estamos.
Para siempre.


domingo, 10 de mayo de 2015

crecés, pececito.
eso lo sé porque casi no como, pero la panza se agranda.

te movés.

creo sentirlo, a veces.
sos como una cosquilla, como un empujoncito amoroso hacia adelante.
y yo que parece que me caigo, pero el empujoncito me sostiene.

¿sos feliz, pececito?

¿te gusta nadar?

te prometo llevarte siempre a nadar, cuando salgas.

te prometo palitos de queso, si es que llegan a gustarte tanto como a mí.
te prometo un puré de calabaza que me sale rico.
te prometo besos y abrazos, y cuentos y canciones.

te prometo un mundo, pececito.

uno que te guste, que puedas elegir, dentro del que toca.